Este problema es frecuente en algunos barrios de la ciudad de Cádiz, especialmente en Intramuros, y está cuantificado en el estudio Percepción del confinamiento en pacientes inmovilizados de la UGC El Olivillo efectuado por profesionales de este centro de salud durante los años 2015 y 2016 (1).
Ese trabajo identifica a 166 personas con posible confinamiento y de ellas se incluye en el estudio a 129; en 110 casos (85%) las personas entrevistadas perciben y sufren por dicha situación. De ellas, 62 casos (más de la mitad de estas personas, 56%) son autónomas en sus domicilios pero permanecen confinadas incluso durante años por imposibilidad de superar las barreras arquitectónicas que les permita alcanzar la calle. La mitad de las personas confinadas en sus casas (51%) padecen dependencia leve o moderada. La razón que les imposibilita superar las barreras para alcanzar la calle son del tipo de enfermedades degenerativas articulares (artrosis de cadera, rodilla…).
Según este estudio, la reclusión involuntaria en el domicilio provoca en las personas confinadas una percepción de pérdida de salud física, psicológica y social muy importante: el 92,16% manifiesta que pierde sus relaciones sociales y familiares, el 88,24% reconoce que su deterioro físico se acelera, el 73,53% padece trastornos emocionales y el 46% tiene limitada su actividad física.
Esta información está detallada en el capítulo de Morbimortalidad del Perfil de Salud que puede consultarse en la web
https://transparencia.cadiz.es/planmunicipaldesalud/.
Es un programa que responde a un problema y una necesidad social, el cual está incluido en el Plan de Salud de La Viña, como un asunto prioritario debido a la importancia que le han dado los vecinos y vecinas, los agentes sociales y los responsables municipales